Perdón por el supremo cuelgue... Estoy de vuelta, supongo...

Luis

Después de intercambiar voces, gritos y tristes diptongos, él se alejó de la casa, del tiempo y de las lúdicas margaritas del patio. Pensaba que sería mejor dejar en suspensión las gotas de whiskey prometidas al viento, los días con ojos de noche, y, claro, la luz verde proyectada por el sol en su cama. Entonces se fue, dejándonos una pregunta a todas nuestras respuestas: ¿azul? Nadie sabía su nombre, supongamos que era Luis.

LEONARDO PEZ
Me suicido cada día

Me suicido cada día
con una gota diferente

A veces la gota es azul clarito,
A veces no es más que un ensayo lingüístico irreverente

Y a veces, pocas veces, la gota es una nota musical.
Pero siempre la gota es una gota es una gota.

Me suicido cada día
con una gota diferente.

Hoy la gota tiene forma de un puñal de estrellas,
puedo sentir cómo se evapora mi cuerpo entero

en pequeñísimas burbujas de sangre,
entre letras invisibles y licores y leves hiatos...

LEONARDO PEZ

Otro Peloponeso

Ella es lo más parecido a un bosque.

Lo mejor que puede ofrecerte
es el ritmo de su sombra.

Porque ella es el interminable diptongo de los días.

Ella tal vez sea una isla
o la suerte que decide un dado lanzado al vacío.

No lo sé.
Absolutamente claro está que ella no es un argumento.

Y, después de todo, si ella no es un argumento,
no tiene por qué ser poesía.

LEONARDO PEZ
El Oeste Cercano

Barrios interminables, la ciudad no tiene fin y se hace suburbio, campo y pueblo. La sangre de la arteria de Beiró ralenta y cambia de color y duerme la siesta. Galerías desiertas, bares de almohada y un árbol de campo en el cruce con el tren. Barrios interminables, la ciudad no tiene fin y se hace suburbio, campo y pueblo. La orilla es el río, la frontera es el centro. Extraño la Gran Aldea, la pequeña ciudad la desplazó. Pero caminando por Beiró, hacia el Oeste Cercano, la esencia del mapa adivino. El colectivo y sus ruidos van para el centro del espacio y dejan el escenario del barrio vacío: las calles más solas, la traza más floja, el damero sin fichas para ir a jugar; cielo clásico, nubes de campo, luz de ruta y una tierra rebelde que continuamente socava el asfalto. La sangre de la arteria de Beiró ralenta. La orilla es el río, la frontera es el centro.

Antonio Birabent
De "Tiempo y Espacio", 2005.-
Mariana está un poco dormida, pero la traemos incidentalmente a nuestro espacio, a través de una mini-prosa mini-poética.


Para una mujer de bolsillo...

“Somos”, le dije. Le alcancé a decir. Le esbocé con mis labios. Mi mayor error fue haber caído tan fácilmente en la necesidad de reforzar y resaltar mi soledad. Porque el somos indica, casi por antonomasia, la presencia del otro. Pero esa presencia es tan incierta como la de un barco de papel en el horizonte dialéctico trazado por olas y rocas. “Somos” realmente quiere decir fuimos. Paradójicamente.

LEONARDO PEZ
La espera fue demasiado larga y, a decir verdad, mi olvido demasiado abúlico. Así que vuelvo, no sé si con Mariana, como sugieren las amigas, o con algo distinto. Sólo tengo una certeza: vuelvo porque antes volvieron los indicios pánicos...
Volvío Mariana... más incompleta que nunca... Etapa de escritos que involucran personajes femeninos...

Cuatro

Una vez despierta por el brío de la ventisca que trepa hasta su ventana, Mariana se mueve en la cama, semidesnuda, jugando con sus pies a dibujar círculos en el techo que, de lo inalcanzable, le huele a cielo. Hay un problema, los círculos son rebeldes y juegan a dibujar letras con toda su figura, pero se entristecen cuando caen en la cuenta de que si bien son excelentes, casi académicos, para esbozar la “o” y en menor medida la “u”, fallan sistemáticamente en sus intentos de construir una civilización de íes. No hay otra opción. ¡Pobre Mariana!, deberá acostumbrarse a que la llamen Morono o, en su defecto, Moruono. Pero nunca nadie, ni los círculos ni las estatuas ni su peluche, podrán tratarla de che. Su nombre no está hecho para tales atropellos de la lengua.
En esto ando... entrampado en la prosa poética...
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Tres (Interludio)
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Mariana duerme. Y yo me tomo el atrevimiento de pensar que todas las mujeres deberían llevar ese nombre: Mariana. Mariana es el sueño de los poetas, rima con mañana y le gusta que la traten como a un personaje de novela. Mariana despierta y me descubre despellejando su literatura, la de su cuerpo y de su aroma, la de sus pasos y su larga siesta, la de sus ojos enclavados en el oriente.

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LEONARDO PEZ
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Esto es un pedazo de texto, el resto vendrá después, para no aburrir los ojos. El texto se llama Mariana...
LIBERTAD BAJO PALABRA

Se viene, se viene...
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"LIBERTAD BAJO PALABRA"
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Más información en breve...