Perdón por el supremo cuelgue... Estoy de vuelta, supongo...
Luis
Después de intercambiar voces, gritos y tristes diptongos, él se alejó de la casa, del tiempo y de las lúdicas margaritas del patio. Pensaba que sería mejor dejar en suspensión las gotas de whiskey prometidas al viento, los días con ojos de noche, y, claro, la luz verde proyectada por el sol en su cama. Entonces se fue, dejándonos una pregunta a todas nuestras respuestas: ¿azul? Nadie sabía su nombre, supongamos que era Luis.
LEONARDO PEZ
Asesinada
Hace 2 días



