la primera de las cuatro últimas entregas de...
"Caramelitos de manzana"
(o "Morocha de ojos verdes")
11
Seguimos sentados en los bancos
transparentes, mientras yo llegaba a imaginar dos personas que jamás podían
llegar a su encuentro. Dos personas que, inevitablemente, por la fuerza del
destino o quién sabe qué, terminarían transformándose en figuras de papel.
Entre mis figuraciones, el teatro era algo así como una maqueta imperfecta
capaz de permanecer. La permanencia era su estado, radicalmente opuesto al
estado natural de las dos figuras de papel. Pero claro, ni su rostro, ni mis
delirios crónicos, ni el teatro, ni su-mirada-que-obtura eran capaces de
explicar su refinada capacidad de encerrar al otro en una oración de la cual
parecía, a prima facie, imposible salir vivo. Las hojas de un otoño espontáneo
volaban de aquí para allá y yo seguí sin siquiera hallar una posible respuesta
a cada uno de sus enigmas. La vida es
cosa de antes. ¿Siempre sos tan
hegemón? En ese momento sus ojos verdes se posaron sobre los míos, mientras
yo disfrutaba de un caramelito de manzana (o, en todo caso, disfrutando saboreando
sus ojos).
Continuará.
Leonardo Pez, 2011.-
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